Las personas que buscan información sobre la inhalación moderna pueden sentirse un poco confundidas, ya que, a menudo, junto al concepto de inhalación e inhaladores, aparece el término «nebulización» (Liquid atomization, nebula – niebla). Suena más extraño y, a menudo, se trata como sinónimo de inhalación. Sin embargo, no es así del todo.
Diferencias entre inhalación y nebulización
La inhalación es una forma tradicional de tratar los problemas respiratorios. Seguramente muchos de nosotros hemos probado esta terapia en casa. Bastaba con verter aceite esencial en un recipiente con agua caliente, cubrirse la cabeza con una toalla y comenzar a inhalar el vapor caliente. Esta inhalación proporcionaba cierto alivio, pero era más bien temporal, ya que eliminaba los síntomas, pero no la causa de la enfermedad. De esta manera se podía despejar la nariz, pero el medicamento administrado de esta forma no tenía posibilidades de llegar eficazmente a los pulmones o los bronquios. Aquí es donde entra en juego la nebulización. En lugar de vapor caliente, se trata de una delicada niebla. En lugar de un cuenco con agua, para realizar la inhalación se utiliza un nebulizador. Se trata de un dispositivo profesional que, mediante aire comprimido o ultrasonidos, descompone el medicamento en partículas microscópicas que pueden llegar a las profundidades del sistema respiratorio [1]. Los nebulizadores modernos suponen un avance en cuanto al desarrollo tecnológico con respecto a las inhalaciones tradicionales con vapor de agua, pero también con respecto a los conocidos inhaladores de bolsillo, ya sean de polvo o de presión.
A diferencia de los inhaladores de bolsillo tradicionales, ya sean de polvo o a presión, la nebulización ofrece grandes posibilidades en lo que respecta al tratamiento de los niños. Estos dispositivos no requieren coordinación entre el paciente y el aparato. Sin embargo, para los niños más pequeños, el ruidoso compresor del nebulizador, así como el propio proceso de administración de los medicamentos, siguen siendo bastante molestos. No obstante, los fabricantes se esfuerzan por adaptar su oferta a las necesidades específicas de los usuarios más jóvenes. ¿Qué ofrecen?
Diseñados para niños
Al examinar los modelos de nebulizadores, podemos encontrar productos con un diseño muy innovador, en forma de juguetes infantiles. Esta estética puede romper el hielo y minimizar el estrés del niño desde el principio. Sin embargo, el aspecto no es lo único que hay que valorar. Los compresores de la nueva generación de nebulizadores funcionan cada vez más silenciosamente. No es difícil encontrar sistemas que emitan un ruido inferior a 60 dB. Si el ruido sigue siendo demasiado fuerte para nuestro hijo, entonces vale la pena pensar en un tubo de aire más largo. Esto permitirá colocar el compresor lejos de nuestro hijo, incluso en otra habitación.
Esto es lo que nos ofrece la tecnología moderna, pero ¿qué pueden hacer los padres para que sus hijos se acostumbren a la inhalación? Sin duda, es muy importante distraer la atención del niño. Mientras se le administra el medicamento, se le puede poner un cuento, jugar a su juego favorito… Hay muchas formas de distraer su atención.
Combatir el miedo
Como todos sabemos muy bien, el miedo tiene los ojos grandes. Para que ese miedo sea menor para el niño, hay que familiarizar al hijo o la hija con el dispositivo mucho antes de ponerlo en marcha. Se le pueden dar al niño elementos para jugar, explicarle cómo funciona el aparato o, finalmente, mostrarle cómo ponerse la mascarilla o la boquilla. Recordemos que los padres son una especie de oráculo, modelo y ejemplo para todos los niños. Por lo tanto, si primero utilizamos nosotros mismos la inhalación, hay muchas posibilidades de que el niño quiera repetir esta actividad después de nosotros.
- Lange C., Finlay W.: Liquid atomizing: nebulizing and other methods of producting aerosols. J. Aerosol Med. 2008, 19, 28-35.

